Abonos Ecológicos Fertilizantes Ecológicos Control Plagas Agrobeta

Tienda online

Conocimientos básicos del cultivo del tomate 1ª Parte

FLOR DEL TOMATE(Lycopersicon esculentum Mill) o tomate, es una planta originaria de la planicie costera occidental de América del Sur. Fue introducido por primera vez en Europa a mediados del siglo XVI; a principios del siglo XIX se comenzó a cultivar comercialmente, se inició su industrialización y la diferenciación de las variedades para mesa y para industria.

El tomate más cultivado es el L. esculentum, aunque también se cultivan variedades de cerasiforma y de Lycopersicon pimpinellifolium (cherry, cereza o de cóctel). Existen muchas variedades distintas para fines muy específicos.

Planta

El tomate puede presentar básicamente dos hábitos de crecimiento: determinado e indeterminado. La planta indeterminada es la normal y se caracteriza por tener un crecimiento extensivo, postrado, desordenado y sin límite. En ella, los tallos presentan segmentos uniformes con tres hojas (con yemas) y una inflorescencia, terminando siempre con un ápice vegetativo. A diferencia de esta, la planta determinada tiene tallos con segmentos que presentan progresivamente menos hojas por inflorescencia y terminan en una inflorescencia, lo que resulta en un crecimiento limitado.

La semilla: La semilla es aplanada y de forma lenticelar con dimensiones aproximadas de 3x2x1mm.

Si se almacena por periodos prolongados se aconseja hacerlo a humedad de 5.5%. Una semilla de calidad deberá tener un porcentaje de germinación por encima del 95%.

Germinación

Este proceso comprende tres etapas:

1.- Rápida absorción, que dura 12 horas, se produce una rápida absorción de agua.

2.- Reposo, dura 40 horas, durante la cual no se observa ningún cambio; la semilla comienza a absorber agua de nuevo.

3.- Crecimiento, asociada al proceso de germinación de la semilla. Este proceso necesita elevadas cantidades de oxígeno; cuando la oxigenación es deficiente se reduce drásticamente la germinación, como suele ocurrir en suelos anegados.

La temperatura óptima oscila entre los 20 y 25ºC; se produce mejor en la oscuridad, en algunas variedades resulta inhibida por la luz.

La raíz

El sistema radicular alcanza una profundidad de hasta 2m, con una raíz pivotante y muchas raíces secundarias. Sin embargo, bajo ciertas condiciones de cultivo, se daña la raíz pivotante y la planta desarrolla un sistema radicular fasciculado, en que dominan raíces adventicias y que se concentran en los primeros 30 cm del perfil.

images (1)Tallo principal

Los tallos son ligeramente angulosos, semileñosos, de grosor mediano y con tricomas (pilosidades) simples y glandulares. Eje con un grosor que oscila entre 2-4cm en su base, sobre el que se van desarrollando las hojas, tallos secundarios e inflorescencias. En la parte distal se encuentra el meristemo apical, donde se inician los nuevos primordios foliares y florales.

Hojas

Las hojas son compuestas e imparipinnadas, con foliolos peciolados, lobulados y con borde dentado, en número de 7 a 9 y recubiertos de pelos glandulares. Las hojas se disponen de forma alternada sobre el tallo.

Flor

La flor del tomate es perfecta. Consta de 5 o más sépalos, de igual número de pétalos de color amarillo dispuestos de forma helicoidal y de igual número de estambres que se alternan con los pétalos. Los estambres están soldados por las anteras y forman un cono estaminal que envuelve al gineceo y evitan la polinización cruzada. El ovario es bi o plurilocular. Las flores se agrupan en inflorescencias denominadas comúnmente como “racimos”. La primera flor se forma en la yema apical y las demás se disponen lateralmente por debajo de la primera, alrededor del eje principal. Las inflorescencias se desarrollan cada 2-3 hojas en las axilas.

images (4)Fruto

Baya bi o plurilocular que puede alcanzar un peso que oscila entre unos pocos miligramos y 600 gramos. Está constituido por el pericarpio, el tejido placentario y las semillas.

Etapas fenológicas

La fenología del cultivo comprende las etapas que forman un ciclo de vida. Dependiendo de la etapa fenológica de la planta, así son sus demandas nutricionales, necesidades hídricas, susceptibilidad o resistencia a insectos y enfermedades.

En el cultivo del tomate, se observan 3 etapas durante su ciclo de vida:

Inicial: Comienza con la germinación de la semilla. Se caracteriza por el rápido aumento en la materia seca, la planta invierte su energía en la síntesis de nuevos tejidos de absorción y fotosíntesis.

Vegetativa: Esta etapa se inicia a partir de los 21 días después de la germinación y dura entre 25 y 30 días antes de la floración. Requiere de mayores cantidades de las hojas y ramas en crecimiento y expansión.

Reproductiva: Se inicia a partir de la fructificación, dura entre 30-40 días y se caracteriza porque el crecimiento de la planta se detiene y los frutos extraen los nutrientes necesarios para su crecimiento y maduración.

Floración

La flor del tomate es perfecta, de color amarillo, consta de 5 o más sépalos, 5 o más pétalos y de 5 a 6 estambres; se agrupan en inflorescencias de tipo racimo cimoso, compuesto por 4 a 12 flores.

Temperaturas superiores a los 30ºC ocasionan que el polen no madure, por lo tanto no hay fecundación, observándose aborto floral o caída de flor. Por lo que se recomienda seleccionar variedades que se adapten a este tipo de condiciones ambientales.

Las variedades de tomate de crecimiento determinado inician su floración entre los 55 a 60 días después de sembrados; mientras que las de crecimiento indeterminado, entre los 65 y 75 días después de la siembra.

Para que ocurra una buena fecundación (cuaje) de frutos, se requiere que la temperatura nocturna sea menos que la diurna, en aproximadamente 6ºC. La temperatura nocturna debe oscilar entre el rango de los 13-26ºC, para la mayoría de las variedades, pues si la temperatura interna del fruto es mayor a 30ºC, se inhibe la síntesis de licopeno (compuesto responsable del color rojo del fruto) produciéndose frutos con maduración y coloración des uniformes.

El inicio de la fructificación ocurre entre los 60 a 65 días después de la siembra, y la primera cosecha puede realizarse entre los 75 o 80 días, si la variedad es de crecimiento determinado. Si es indeterminada, la fructificación da inicio entre los 70 a 80 días, y la primera cosecha se realiza entre los 85 a 90 días después de siembra.

El número de cortes dependerá del manejo dado al cultivo de tomate, de las condiciones climáticas imperantes durante su ciclo de cultivo y de su hábito de crecimiento. Sin embargo, pueden realizarse en promedio de 7 a 8 cortes en las variedades de crecimiento determinado, y de 12 a 15 cortes en las indeterminadas.

_vyrp11_63812

El Clima

El tomate es una especie de estación cálida, razonablemente tolerante al calor y a la sequía y sensible a las heladas. Es menos exigente en temperatura que la berenjena y el pimiento. Aunque se produce en una amplia gama de condiciones de clima y suelo, prospera mejor en climas secos con temperaturas moderadas.

La humedad relativa óptima para el desarrollo del tomate varía entre un 60% y un 80%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades aéreas y el agrietamiento del fruto y dificultan la fecundación, debido a que el polen se compacta, abortando parte de las flores. El rajado del fruto igualmente puede también tener su origen en un exceso de humedad en el suelo o riego abundante a continuación de un período de estrés hídrico. Por otro lado, la humedad relativa demasiado baja dificulta la fijación del polen al estigma de la flor.

La planta de tomate necesita un período entre 3 y 4 meses entre su establecimiento y la cosecha del primer fruto. La temperatura media óptima para el desarrollo varía entre 21 y 24ºC, aunque se puede producir entre los 18 y 25ºC. Cuando la temperatura media mensual sobrepasa los 27ºC, las plantas de tomate no prosperan.

Temperaturas sobre los 30ºC afectan la fructificación. Asimismo, la temperatura nocturna puede ser determinante en la cuaja, pues debe ser suficientemente fresca (15 a 22ºC). Las temperaturas inferiores a 12-15ºC también originan problemas en el desarrollo de la planta y pueden provocar frutos deformes. En general, con temperaturas superiores a 25ºC e inferiores a 12ºC la fecundación es defectuosa o nula.

La maduración del fruto está muy influida por la temperatura en lo referente tanto a la precocidad como a la coloración, de forma que valores cercanos a los 10ºC así como superiores a los 30ºC originan tonalidades amarillentas.

La planta detiene su crecimiento entre los 10ºC y 12ºC y se hiela a -2ºC.

El Suelo

Aunque el tomate puede producirse en una amplia gama de condiciones de suelos, los mejores resultados se obtienen en suelos profundos (1m o más), de texturas medias, permeables y sin impedimentos físicos en el perfil. Suelos con temperaturas entre los 15 y 25ºC favorecen un óptimo establecimiento del cultivo después del trasplante. El pH debe estar entre 5,5 y 6,8.

 

Fuente:

–          Guía Técnica Cultivo de Tomate. Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal. El Salvador

–          Manual de cultivo de tomate. Nodo Hortícola VI Región. 2009. Facultad de CS Agronómicas Universidad de Chile.

Alfredo Corrochano 111 - Pol. Ind. El Viso (29006) Málaga - Tel./Fax : +34 902 120 902 - info@agrobeta.com - Aviso legal