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El Invernadero Ecológico

Publicado el 20/02/2014 por info@agrobeta.com

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El objetivo de un invernaderista ecológico es posibilitar la actividad a corto plazo, pero también a largo plazo, sin que ello genere mayores impactos. Las posibilidades de actuación una vez implantado el cultivo y aparecido un problema, como ya se ha dicho, resultan escasas. Por lo tanto, buscaremos el equilibrio al conjugar adecuadamente todos los factores que intervienen en el conjunto del proceso productivo: diversidad de cultivos (rotaciones), diversidad de microorganismos, diversidad de auxiliares, manejo adecuado…

Esta práctica exige dedicación para la observación regular y minuciosa de los cultivos y de cualquier otro hecho que ocurra en el invernadero. Además será fundamental la formación para su correcta interpretación.

  • Condiciones ambientales

El mantenimiento de la mayor diversidad posible tanto en los invernaderos como en su entorno ha de ser también un componente del sistema de producción ecológico.

Cuando las parcelas en cultivo ecológico limiten con parcelas cultivadas de forma no ecológica y exista riesgo de contaminación con deriva de los tratamientos realizados en las parcelas vecinas, debe completarse la posibilidad de situar un seto en los márgenes afectados por este riesgo para que actúe como barrera.

Estos setos, de especies variadas preferentemente autóctonas, son también refugio de fauna auxiliar en el control de plagas.

  • Elección de estructuras

La estructura más adecuada será aquélla que mejor evite los cambios bruscos de temperatura, aquélla que sea más diáfana y permita una gran ventilación. Es decir, la que proporcione las mejores condiciones de cultivo.

Por lo tanto estamos describiendo un invernadero voluminoso, correctamente orientado para que genere las menores sombras posibles y con un gran porcentaje de ventilación.

En general se trata de unidades independientes, dentro de una misma explotación, que además de favorecer lo anteriormente citado, facilitan la organización de las rotaciones.

  • Calendario de cultivos

Habrá que evitar los cultivos fuera de estación a fin de no crear situaciones favorables a los patógenos (Botritis, Sclerotinia, Mildiu..) La falta de luz, las temperaturas muy bajas y las altas humedades relativas, serán siempre un posible origen de problemas: crecimiento lento, susceptibilidad de contraer enfermedades, tejidos frágiles, debilitamiento general..

Los cultivos, al ser seres vivos, poseen sus propios sistemas de defensa contra muchas enfermedades y plagas. Deberemos favorecer todo ese sistema ubicando los cultivos en su momento más adecuado.agrobeta-hort-eco-(1)

  • Densidad de la plantación

La reducción de la densidad es a menudo un elemento de ayuda en la disminución de riesgos sanitarios, ya que favorece la adecuada iluminación de los cultivos y su mayor ventilación.

Asimismo, hay que prestar especial atención a la adecuada distribución de pasillos que permitirá una mejor observación de los cultivos a lo largo de su desarrollo y facilitará las actuaciones pertinentes.

  • Variedades resistentes o tolerantes. Variedades adaptadas

Constituyen un medio preventivo eficaz contra diferentes enfermedades, virus e insectos. El empleo de variedades con necesidades climáticas similares a las de nuestro entorno, favorecerá su desarrollo e implantación.

  • Protección física

La utilización de mantas térmicas en invierno, permite evitar que se dañen los cultivos por los hielos, a la vez que puede prevenir el ataque de algunos insectos.

De igual forma, con la colocación de mallas en las puertas y aperturas de los invernaderos se limita el impacto directo del viento fuerte sobre los cultivos y también los riesgos de virosis transmitidas por pulgones o por trips que pudieran entrar en el invernadero.

Conducción de los cultivos:

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  • Laboreo del suelo

El corrector laboreo del suelo debe proporcionar una adecuada capacidad de retención de agua y de aireación. Nunca deberemos desmenuzar en exceso el suelo ni originar una suela de labor. Un adecuado laboreo proporcionará las condiciones adecuadas para la vida del suelo y para un buen enraizamiento. Esta práctica permitirá limitar los problemas sanitarios originados por encharcamientos y consiguiente asfixia radicular.

Pero el laboreo no deberá estar sólo entendido con relación a las necesidades del cultivo correspondiente. En ocasiones también puede ser utilizado para interferir en el ciclo de las hierbas, o de parásitos de suelo. Así en verano, por ejemplo, el laboreo podrá dejar al descubierto puestas de gusanos de alambre y asegurar una destrucción parcial de la población por desecación.

  • Gestión de clima

El invernadero debe permitir el control del clima en el que se desarrollan los cultivos. Manejarlo adecuadamente para aproximarnos al idóneo para el cultivo, se traducirá en un crecimiento proporcionado y armónico. La ventilación en los invernaderos es determinante.

Evitaremos temperaturas y humedades relativas excesivas que favorezcan el crecimiento veloz de las plantas. Limitaremos así el desarrollo de enfermedades, principalmente en periodo frío y poco luminoso: Botritis y Cladosporium en tomate, Mildiu en lechuga… el ataque de algunos insectos.

Por el contrario, en periodo cálido y seco, los riegos de humidificación y la ventilación constante, reducen el estrés del cultivo y favorecen la instalación de algunos auxiliares y limitan la actividad de la plaga correspondiente.

  • Gestión de riego

El riego deberá ir en consonancia con el tipo de suelo de que se disponga. No es lo mismo regar un mismo volumen de agua en un suelo arenoso y en otro arcilloso. Un mismo riego, en estas dos situaciones diferentes, puede originar que el agua profundice rápidamente o por el contrario permanezca mucho tiempo a nivel radicular. Es fácil pensar qué uede originar esto último a un cultivo si coincide con un período de bajas temperaturas.

Un manejo razonado de los riesgos resulta muy importante. Tanto la falta como los excesos de agua favorecerán la situación de debilidad de la planta.

Por lo tanto, se deberá conjugar adecuadamente y en cada momento el riego, el tipo de suelo y la climatología.

  • Gestión de la fertilización

Algunos excesos y carencias tienen influencia sobre el estado sanitario: El exceso de nitrógeno parece favorecer el desarrollo de los pulgones así como la botritis y las necrosis en las lechugas.

Por el lado contrario, síntomas carenciales de diversos nutrientes indican plantas débiles, también susceptibles de ser más fácilmente atacadas por enfermedades y plagas.

Por lo tanto habrá que gestionar adecuadamente el orden de los cultivos en la rotación para un mejor aprovechamiento de los nutrientes.

  • Observación constante

Tiene gran importancia el mantener una actitud observadora. El seguimiento de lo que ocurre en el invernadero y de cómo evoluciona, permitirá detectar precozmente áreas de desarrollo desigual, plantas con coloración no adecuada, etc. Se detectarán indicios para poder actuar con celeridad sobre las causas. Asimismo, eso nos permitirá evaluar las poblaciones de plagas y auxiliares. Una actuación razonada sobre los cultivos debe estar siempre basada en las observaciones previas.

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Fuente:

–          Consideraciones sobre el cultivo ecológico en invernadero. ITG Agrícola. Juan Antonio del Castillo. Amaya Uríbarri. Salomón Sádaba. Gregorio Aguado. Javier Sanz de Galdeano

 

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